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Cuba ofrece servicios de prevención y atención a las violencias basadas en género como parte de la respuesta nacional a la COVID-19

29 Mayo 2020
Cuba ofrece servicios de prevención y atención a las violencias basadas en género como parte de la respuesta nacional a la COVID-19
Cuba ofrece servicios de prevención y atención a las violencias basadas en género como parte de la respuesta nacional a la COVID-19

Andrea tiene 40 años y siente que su casa es un lugar del que escapar. Según el reporte del portal noticioso Cubadebate, ella está casada y tiene dos hijos adolescentes. “No, su esposo nunca la ha golpeado, pero la ofende a menudo, se burla de su aspecto físico, controla sus amistades e ingresos económicos y la presiona para que limite su vida social”.

Según indica Cubadebate, este no es un caso aislado. El portal alerta sobre la urgencia de “mirar hacia el ámbito doméstico como espacio potencial de violencia de género y de tomar medidas para limitar su desarrollo y consecuencias” en el contexto de la respuesta nacional a la COVID-19.

Con respecto a este tema, la Dra. Ada Alfonso Rodríguez, profesora e investigadora del Centro Nacional de Educación Sexual (CENESEX), expone que “la restricción de la movilidad y la permanencia en el hogar ha puesto en evidencia un problema que, aunque se reconoce su existencia, no se conoce su magnitud: las violencias basadas en género (VBGs)”.

“La pervivencia en nuestro país de estereotipos de género y de discriminación por razones de género, orientación sexual e identidades y expresiones de género; la convivencia en el espacio familiar de varias generaciones, la incertidumbre y el estrés generado por la pandemia; la asunción de roles por parte de las familias que en tiempos normales recaen en instituciones gubernamentales; las limitaciones y las carencias de recursos materiales y otras son cuestiones que requieren ser vistas en el contexto de la prevención de las VBGs”.

 

Las VBGs y la situación epidemiológica actual

 

Según la Encuesta Nacional sobre Igualdad de Género realizada en 2016, el 26.7% de las mujeres encuestadas consideró que había sido víctima de algún tipo de violencia por parte de su pareja en los 12 meses anteriores.  No pocos argumentos dan cuenta de que el contexto generado por la COVID-19 podría empeorar esta situación.

 

Cubierta ENIG 2016-2018 2

La Encuesta Nacional sobre Igualdad de Género (ENIG-2016) contó con la colaboración financiera y técnica del UNFPA a través de su Oficina Regional y en Cuba, y forma parte de la cooperación con el Centro de Estudios de la Mujer de la Federación de Mujeres Cubanasy el Centro de Estudios de Población y Desarrollo de la Oficina Nacional de Estadísticas e Información, entidades que coordinaron todas las etapas de la ENIG a nivel nacional. De igual forma, su realización fue apoyada por ONU Mujeres y los Fondos de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y para la Infancia (UNICEF).

 

 

El Informe Técnico COVID-19: Un enfoque de género, publicado por el UNFPA, Fondo de Población de Naciones Unidas, en marzo de este año, indica que en épocas de crisis, “las mujeres y las niñas pueden presentar un riesgo más elevado de padecer violencia infligida por la pareja y otras formas de violencia intrafamiliar, como resultado de las tensiones crecientes en el hogar”. 

De acuerdo con el subdirector de CENESEX Manuel Vázquez Seijido, ahora que “las relaciones sociales son marcadas por el distanciamiento físico”, la prevención y atención a las VBGs “se mantiene como una prioridad para las instituciones estatales y la sociedad civil”.

La vicepresidenta de la Unión Nacional de Juristas de Cuba (UNJC) Yamila González Ferrer explica que, en Cuba, “el personal de salud tiene una alta presencia femenina. Son compañeras sometidas a grandes presiones en el cumplimiento de sus misiones y eso tiene una repercusión también a nivel familiar. Del mismo modo, las mujeres son la mayor parte de la población envejecida. Además, la recarga del trabajo doméstico y de cuidado aumenta para las mujeres cubanas en esta situación y, la violencia de género, como problema de salud, se agrava”, explica González.

En ese sentido, Alfonso subraya que, en estos días, marcados por la cercanía con los agresores y la intermitencia del contacto de las víctimas con redes de apoyo, “la prevención resulta una necesidad y una vía para garantizar la solución de conflictos que puedan generar manifestaciones de violencia, así como para minimizar los daños en caso de que esta ya se haya producido”.

“La violencia es un problema complejo, requiere de la sensibilidad para la atención de las situaciones asociadas a sus diferentes expresiones y, en particular, de la comprensión de los mecanismos simbólicos y estructurales que operan en las VBGs”.

“La emergencia actual pone en tensión los servicios existentes, los recursos humanos encargados de las prestaciones de estos y a las personas que construyen la cotidianidad social cubana en todos los escenarios. Se abren servicios en locaciones no habituales, a la vez que se alejan a los y las proveedores de estos de sus habituales rutinas y de sus familias, todo lo cual adiciona factores estresores a la respuesta social a la COVID-19”.

No obstante, asegura, “en el país existen experiencias valiosas en la prevención de distintos problemas sociales y de salud. Además, Cuba cuenta con personal capacitado y los recursos para hacerlo”.

Al respecto, González señala como una fortaleza con que cuenta el país para prevenir y atender las VBGs a “la organización comunitaria que existe a través de las delegaciones de base de la Federación de Mujeres Cubanas (FMC) y que puede servir de contención y canalización inmediata de todas estas situaciones”.

Para la jurista, resulta crucial “tener activadas las redes de apoyo a nivel comunitario y entender que proteger a las víctimas es tarea de todas y todos y es una forma de expresar la solidaridad, a la que tanto se llama en estos tiempos”.

 

Servicios jurídicos y de salud disponibles en Cuba

 

En respuesta a esta situación y de manera coordinada, varias instituciones y organizaciones de la sociedad civil cubanas han puesto a disposición de las mujeres y las personas LGBTI, servicios de ayuda y orientación. En realidad, no se trata de servicios nuevos. Ya existían antes de la llegada del SARS-CoV-2 a Cuba. Más bien, se les ha otorgado mayor visibilidad bajo el supuesto de que puede existir un incremento de las VBGs.

Alfonso los enumera: “los servicios en todas las áreas de salud, las Casas de Orientación de la Mujer y las Familias, los trabajadores sociales, la Policía y la Fiscalía en los territorios. Las líneas telefónicas de la Fiscalía, la Policía y el MINSAP han ampliado los servicios que brindan y están funcionando las 24 horas. Otros servicios que se brindaban en instituciones como CENESEX y el Centro Oscar Arnulfo Romero (OAR) han pasado a ofrecerse a distancia y se han evidenciado nuevas iniciativas de instituciones o grupos de trabajo con vistas a atender a todas las personas que así lo requieran”.