Noticias

Educación integral de la sexualidad: puente para superar prejuicios, violencias y machismo

5 Septiembre 2019

Potenciar la educación integral de la sexualidad (EIS) es abrir mayores posibilidades para el disfrute de una salud sexual y reproductiva (SSR) plena y el bienestar de la población, enfatizaron especialistas de varias instituciones y organizaciones cubanas, durante las celebraciones por el Día Mundial de la Salud Sexual, organizadas por el Centro Nacional de Educación Sexual (Cenesex) y el UNFPA, Fondo de Población de las Naciones Unidas en Cuba.

“La sexualidad no está separada de otros elementos de la vida, es parte de nuestro cuerpo, de lo que sentimos, de lo que somos capaces de proponer como individuos, como colectivo y como sociedad”, afirmó Mariela Castro Espín, directora del Cenesex, sede de las actividades dedicadas a la fecha en Cuba, el 4 de septiembre.

Subrayó, además, que “la EIS tiene que ser un puente que ayude a superar prejuicios, violencias, sexismo, machismo, homofobia, transfobia y embarazos no planificados”.

Por su parte, Rafael Cuestas, coordinador internacional de programas del UNFPA en la nación caribeña, reconoció que “Cuba es uno de los países de América Latina que más ha avanzado en la implementación de un programa de EIS”, y una sólida evidencia de ello es la aprobación de la por parte del Ministerio de Educación de la Resolución 139 que desde el año 2011 contiene los elementos metodológicos fundamentales encaminados a la inclusión de tales contenidos en los currículos y en la formación de los docentes.

No obstante, también enfatizó en la necesidad de poner el foco en la relación existente entre SSR y el logro de la igualdad de género, “inalcanzable si no se satisfacen las necesidades de las mujeres y las adolescentes”.

Al respecto manifestó que la capacidad de una mujer o una joven para controlar las decisiones sobre su salud sexual y reproductiva es esencial para generar procesos de empoderamiento.

“Sin inversión en la SSR de las mujeres y las niñas, y de toda la población en general, serán siempre insuficientes los esfuerzos realizados en otras cuestiones como el empleo, la educación, la cultura y otros ámbitos de la vida social y económica de nuestros países”, puntualizó Cuestas.

Orientación amigable para adolescentes

La jornada de celebraciones a propósito del Día Mundial de la Salud Sexual incluyó un espacio de intercambio y debate con el panel “Educación Integral de la Sexualidad: un puente hacia la salud sexual”, con especialistas de reconocido prestigio del Centro de Estudios Demográficos (CEDEM) de la Universidad de La Habana, el Centro de Estudios de Población y Desarrollo (CEPDE), de la Oficina Nacional de Estadísticas e Información, el Cenesex y el UNFPA.

La investigadora Matilde Molina, subdirectora CEDEM, indicó que las investigaciones sobre fecundidad adolescente revelan desigualdades y brechas de género en el ejercicio de la SSR.

Reveló que, entre las debilidades, se encuentran la fragmentación de acciones y falta de monitoreo sistemático, pese a que existe “un arsenal” de políticas públicas contra ese problema.

Molina describió que, de manera general, la tasa global de fecundidad se reduce y muestra niveles de países desarrollados, pero la fecundidad adolescente crece, incluso entre los 10 y 14 años, una realidad alarmante.

Aunque la fecundidad adolescente es más elevada en las cinco provincias de la región oriental de Cuba, ese patrón se ha extendido a Camagüey y se repite, incluso, en zonas muy específicas del municipio habanero de Plaza de la Revolución, con la menor tasa de fecundidad del país, comentó Molina.

Para Molina “si no logramos una educación de calidad, basada en el conocimiento científico, no habrá posibilidades para reflexionar y resolver conflictos, a la vez que se limitarán las posibilidades para el empoderamiento y para que esas adolescentes sean asertivas, puedan decir no o sí, según las situaciones y eventos que atraviesan sus múltiples historias de vida”.

La investigadora Livia Quintana, asesora de programas de UNFPA en Cuba, también remarcó que en materia de fecundidad adolescente “tenemos desafíos persistentes”.

Quintana presentó una iniciativa que ha permitido el desarrollo de los estándares de calidad en SSR en varios territorios del país y la promoción de información sobre los derechos sexuales y reproductivos de la población adolescente.

“Todo ello a partir de la construcción colectiva con las y los adolescentes que ha facilitado identificar barreras culturales, creencias y mitos en torno a las necesidades de la población más joven, de modo que los servicios para este grupo sean accesibles y ajustados a sus demandas", dijo.

La experiencia, fruto de la colaboración entre el UNFPA y los Ministerios de Salud y Educación, ya tiene más de un año y comenzó como experiencia piloto en tres municipios del país: Buey Arriba, en Granma, Cumanayagua, en Cienfuegos, y San Miguel del Padrón, en La Habana.

“Hay muchísimas barreras entre adolescentes, personal de salud, docentes y la familia, para comunicarse, poder actuar y que haya calidad en la atención. Se trata de que la población adolescente no llegue al servicio cuando ya hay un embarazo, secreciones genitales y complicaciones, entre otros muchos problemas, sino que se motive la confianza suficiente para prevenir”, explicó Quintana.

Desigualdades de género en la mira

María del Carmen Franco, especialista de la ONEI, asegura que factores como las construcciones sobre la igualdad de género, mitos y estereotipos llevan a las adolescentes a aceptar situaciones de poder no igualitario, a la par que agravan las posibilidades que tienen de no cuidar su salud sexual.

Al citar resultados de la Encuesta Nacional sobre Igualdad de Género (ENIG-2016), Franco refirió que perviven mitos como que los hombres no pueden controlar su deseo sexual. “Aunque la mayoría de las personas está en desacuerdo, 62 por ciento de los hombres y 56 por ciento de las mujeres, queda un gran segmento de la población que no refuta esta idea”, ejemplificó Franco.

Otro de los estereotipos reflejados en la ENIG es que “las mujeres deben siempre complacer sexualmente a sus parejas, afirmación que solo rechazó el 49 por ciento de las personas encuestadas, por lo que es un mito arraigado en casi el 50 por ciento de la población”, agregó la especialista.

Resulta relevante que en la investigación la mayor parte de las personas encuestadas consideró que los hombres son mejores para tomar decisiones que las mujeres y también para negociar y que los bebés necesitan más cercanía de la mamá que del papá, pues ellas son mejores para cuidarlos, precisó.

“Son concepciones que están muy vinculadas a la salud sexual y reproductiva y a factores que restringen la autonomía, la toma de decisiones y la educación de los y las adolescentes”, insistió la experta.