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Mi cuerpo me pertenece: Informe sobre el Estado de la Población Mundial 2021

14 Abril 2021

Ilustración tomada del Informe sobre el Estado de la Población Mundial 2021: “Mi cuerpo me pertenece. Reclamar el derecho a la autonomía y la autodeterminación”. Artista: Kaisei Nanke

 

“Mi cuerpo me pertenece. ¿Cuántas mujeres y niñas pueden afirmarlo libremente?”

Así comienza el Informe sobre el Estado de la Población Mundial 2021: “Mi cuerpo me pertenece. Reclamar el derecho a la autonomía y la autodeterminación”.  En el prólogo del documento, la Dra. Natalia Kanem, Directora Ejecutiva del UNFPA, Fondo de Población de las Naciones Unidas convoca a reclamar el derecho de cada persona a tomar decisiones sobre su cuerpo y a disfrutar de la libertad de elegir con conocimiento de causa.

Por primera vez, un informe de las Naciones Unidas se centra en la autonomía corporal.  El Informe sobre el Estado de la Población Mundial 2021: “Mi cuerpo me pertenece. Reclamar el derecho a la autonomía y la autodeterminación”, lanzado en la mañana de este miércoles 14 de abril de 2021, es un llamado a la acción para el mundo: nuestras comunidades y países solo pueden prosperar si las personas tienen el poder de decidir acerca de su cuerpo y su futuro.

La importancia de que todas las personas, en especial las mujeres y las niñas, puedan ejercer libremente su derecho a la autonomía corporal es subrayada por la Dra. Kanem: “cuando las mujeres y las niñas pueden tomar las decisiones fundamentales acerca de su cuerpo, no solo ganan en términos de autonomía, sino también de salud, educación, ingresos y seguridad. Todo ello da lugar a un mundo más justo, favorece el bienestar humano y, por consiguiente, nos beneficia a todas y todos”.

“La negación de la autonomía corporal es una violación de los derechos humanos fundamentales de las mujeres y las niñas que refuerza las inequidades y perpetúa la violencia derivada de la discriminación por razón de género”, comenta la Dra. Kanem. “Es nada menos que una aniquilación del espíritu, y debe terminar”.

 

Ilustración tomada del Informe sobre el Estado de la Población Mundial 2021: “Mi cuerpo me pertenece. Reclamar el derecho a la autonomía y la autodeterminación”. Artista: Tyler Spangler

 

Una mujer que es forzada por su pareja a no protegerse durante los encuentros sexuales o no usar determinado método anticonceptivo; una joven que es forzada por su pareja a tener sexo sin que ella lo desee; tutoras y tutores de una adolescente que la impulsan a casarse por el hecho de haber mantenido relaciones sexuales… todos estos ejemplos de la vida real son expresiones de desigualdad de género que atentan contra la autonomía corporal de las mujeres.

Durante la presentación regional del informe, los ponentes dejaron claro que la autonomía corporal es un aspecto central en el ejercicio de los derechos humanos, que está estrechamente relacionado con la autonomía política y económica. Significa tener el poder y la capacidad de actuación necesarios para tomar decisiones sobre el cuerpo, sin temor a la violencia y sin que alguien decida por nosotras y nosotros. También representa el derecho a tomar decisiones que afectan la vida y el futuro. El derecho a la autonomía corporal, como expresión de la igualdad de género, es imprescindible para alcanzar el desarrollo sostenible.

 

¿Por qué este informe se enfoca en la autonomía corporal?

El control sobre los cuerpos, en especial, de las mujeres y las niñas, ha sido un mecanismo patriarcal para ejercer el control social. Se sustenta en las normas sociales y las leyes, y conduce a la privación de la autonomía a todos los niveles. Esto limita las posibilidades de las personas a la hora de tomar sus propias decisiones informadas en materia de sexualidad, salud y reproducción.

Durante la presentación del informe para el continente, el Director Regional del UNFPA para América Latina y el Caribe, Harold Robinson, recalcó que el derecho a la autonomía corporal “se entrelaza con el derecho a la integridad corporal, que significa que las personas deben poder vivir libres de actos físicos para los cuales no otorguen su consentimiento. Para muchas personas, pero especialmente para las mujeres y las niñas, la vida está llena de violaciones a su autonomía y su integridad corporal”.

 

Harold Robinson, Director Regional del UNFPA para América Latina y el Caribe

 

“Aunque existen muchos impedimentos a la autonomía corporal, es probable que el más insidioso y generalizado sea la desigualdad de género. Las normas y las actitudes de género desiguales se traducen en desequilibrios de poder en las relaciones, que limitan las decisiones de las mujeres, en particular cuando se trata de las relaciones sexuales y el embarazo, y que generan expectativas de que las mujeres deben someterse a sus esposos o parejas en todos los aspectos de su vida”.

Neus Bernabeu, Asesora Regional de Género y Juventud del UNFPA para América Latina y el Caribe, expresó: “No hay derecho más humano que el poder tener el control sobre nuestro propio cuerpo y mayor vulneración de derechos que el hecho de que alguien decida sobre nuestro cuerpo. Esto tiene que ver con la dignidad de las personas, que es inherente a todo ser humano”.

 

Neus Bernabeu, Asesora Regional de Género y Juventud del UNFPA para América Latina y el Caribe

 

De acuerdo con el informe, la vulneración del derecho a la autonomía corporal toma diversas formas: la violación, la negación del acceso a la educación integral de la sexualidad, la esterilización forzada, las pruebas de virginidad, el matrimonio forzado, el matrimonio infantil, los asesinatos por honor, la violación conyugal, las leyes que obligan a casarse con el violador y la mutilación genital femenina, entre otras.

Esta falta de autonomía corporal tiene implicaciones enormes más allá de los grandes perjuicios para las mujeres y las niñas en lo individual: una potencial reducción de su productividad económica, el menoscabo de sus habilidades, y otros costos adicionales resultantes para los sistemas judiciales y de atención de la salud.

El informe declara que se debería empoderar a todas las personas para que puedan ejercer su derecho a la autonomía corporal. Esto incluye a los hombres, las mujeres, los niños y las niñas, y a las personas con orientación sexual o expresión de género que rompen con la heteronormatividad. Asimismo, incluye a las personas en toda su diversidad, de diferentes etnias, color de la piel, creencias religiosas, nacionalidades o condición de discapacidad.

 

Ilustración tomada del Informe sobre el Estado de la Población Mundial 2021: “Mi cuerpo me pertenece. Reclamar el derecho a la autonomía y la autodeterminación”. Artista: Rebeka Artim

 

Durante la presentación, se destacó que cada persona puede ayudar en su día a día a la reivindicación del derecho a la autonomía corporal, si respeta los derechos de los demás. Sin embargo, la consecución de avances reales y continuos depende en gran medida de la eliminación de la desigualdad de género y todas las formas de discriminación, así como de la transformación de las estructuras económicas y sociales que las mantienen.

 

Datos globales sobre autonomía corporal

Este informe mide tanto el poder de las mujeres para tomar decisiones acerca de sus cuerpos como el grado en que la legislación en los países apoya o interfiere con el derecho de una mujer a tomar estas decisiones.

La información publicada se basa en dos indicadores de las Naciones Unidas que ayudan a realizar un seguimiento del progreso hacia el logro de las metas de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) recogidos en la Agenda 2030.

El indicador 5.6.1 mide el poder de decisión de las mujeres en tres esferas de su vida que definen la autonomía corporal: la atención de la salud, el uso de anticonceptivos y el poder negarse a mantener relaciones sexuales. En los 57 países en desarrollo de los que se dispone de datos, solo el 55% de las mujeres están totalmente empoderadas para tomar decisiones en estas tres esferas.

“Para América Latina y el Caribe, el 74% de las mujeres de 15 a 49 años toman sus propias decisiones en materia de salud y derechos sexuales y reproductivos”, precisó Bernabeu.

Sobre los determinantes que influyen en la capacidad de decisión de las mujeres y niñas sobre sus propios cuerpos, Bernabeu argumentó: “Cuando hablamos de circunstancias socioeconómicas, el nivel de estudios de una mujer es un factor clave a la hora de determinar cuánto poder posee para negociar sus relaciones sexuales, y también cuánto poder tiene para acceder a métodos anticonceptivos y acceder a la salud. El informe muestra también que las niñas y las mujeres de los dos quintiles de riqueza inferiores también tienen más probabilidades de haber tenido relaciones sexuales no deseadas”.

El indicador 5.6.2 muestra en qué medida las leyes y políticas garantizan la igualdad en el disfrute de la salud y los derechos sexuales y reproductivos. De los países con datos completos, solo el 71% garantizan un acceso a la atención materna general; solo el 75% garantizan jurídicamente un acceso total e igualitario a métodos anticonceptivos; únicamente alrededor del 80% cuentan con leyes favorables a la salud y el bienestar sexual; y solamente alrededor del 56% tienen leyes y políticas que promueven una educación sexual integral.