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"Mis desafíos personales están marcados por dos razones: mis hijos y estar donde me sienta útil"

8 Marzo 2021
"Mis desafíos personales están marcados por dos razones: mis hijos y estar donde me sienta útil"

Naciones Unidas dedica este 8 de marzo al liderazgo igualitario. A nivel global, según cifras de ONU Mujeres, solo 1 de cada 4 puestos directivos en todos los sectores es ocupado por mujeres. El tema tiene raíces estructurales y un componente cultural que reproduce estereotipos de género.

En Cuba, según la Encuesta Nacional de Género, más del 50% de los hombres cree que ellos son mejores que ellas para la toma de decisiones y, en consecuencia, para desempeñarse en puestos de dirección.

Matilde Molina, subdirectora del Centro de Estudios Demográficos, aliado estratégico de la Oficina del UNFPA en Cuba, desafía esa creencia desde su experiencia y su trabajo cotidiano.

Recientemente participó como una de las autoras del libro "Demografía y COVID19: diferenciales sociales y epidemiológicos de una pandemia", acompañado por UNFPA. Porque, para Matilde, ser madre, directiva, y también investigadora con relevantes publicaciones, tiene que ser parte de una misma cosa: realizarse como persona, y como mujer.

 

 

¿Qué desafíos implica ser mujer científica en Cuba?

Ser mujer científica en Cuba es un orgullo y también un desafío. Los desafíos se presentan desde que eres estudiante, una etapa que depende mucho de ti, son menos los obstáculos para lograr lo que te propones. Luego llega la vida laboral y el desafío está en lidiar con la inexperiencia profesional, aprender de los buenos profesionales e ir mostrando que puedes insertarte en un colectivo donde se hace ciencia.

Con la llegada de los hijos, aumentan los desafíos, el factor tiempo, la distribución de los roles familiares, la comprensión de las direcciones laborales y equipo de trabajo. Yo comencé a trabajar en un centro de investigación, estaba embarazada y nació mi primer hijo, recuerdo que fue un gran desafío porque, aunque para mí lo más importante era mi bebé, no dejé de tener la preocupación por las consecuencias laborales que podía tener para mí. En ese momento el servicio social después de graduarte tenía un valor muy alto y esa era una preocupación. El momento más difícil, la noticia que me removió emocionalmente fue la llegada del otorgamiento del círculo infantil, con solo tres meses de nacido mi bebé.

Eso formó parte mis desafíos y de mis grandes conflictos personales, la lactancia materna, avanzar como joven graduada para no perder oportunidades, y así avanzó esa etapa. Mis primeras investigaciones, mis viajes a provincia y al extranjero estuvieron siempre rodeadas de horas de reflexión para la toma de decisiones, si ir o quedarme con mi hijo, luego ya no era uno eran dos, una niña también.

 

 

Los primeros informes de investigación tuvieron muchas veces como escenario a mi hijo en su corral y los papeles que estrujaba de las ideas que tenía que desarrollar y no salían como quería, una y otra vez como pelotas para jugar. Las noches largas cuando había total silencio en casa para trabajar es otro de los recuerdos, el cansancio y el agotamiento a veces, pero la maternidad y un nuevo escenario social en mi vida, hacerme investigadora me daban muchas fuerzas y motivación para continuar. El apoyo no me faltó, las decisiones para continuar con mi trabajo y estar ausente en algunos momentos cortos en la vida de mis hijos las tomé porque tuve apoyo, el padre de mis hijos asumió con mucha responsabilidad su paternidad, la familia, y mis amigas fueron incondicionales.

Mis desafíos personales han estado marcados en todas las etapas de mi vida por dos razones mis hijos y estar donde me sienta útil, donde siento que avanzo como persona y profesionalmente. He tomado decisiones para convertir los desafíos en sueños e ilusiones a alcanzar y la mayoría los he logrado.

Desde lo laboral se asumen nuevas responsabilidades y el desafío se centra en los roles de dirección y no dejar de producir científicamente, priorizar el espacio para escribir artículos sobre los resultados científicos que se tienen, pues lo que no se publica no se conoce, no se pone en función del desarrollo social y de la ciencia, pierde valor, por lo que es un gran desafío para los que hacemos ciencias.

El año 2020 impuso a las Ciencias Sociales un nuevo desafío epistemológico por la pandemia COVID-19, y hay que revisar lo que hemos hecho, incrementar los debates científicos sobre los métodos y técnicas utilizados, pero lo más importante ha sido la oportunidad para el desarrollo de la creatividad para la búsqueda del conocimiento científico, de las propuestas de nuevas formas de hacer, y eso es hacer ciencia.

 

 

¿Se ha enfrentado alguna vez a estereotipos de género? ¿Cuáles? ¿Cómo lidia con ellos?

 

No he tenido la experiencia personal, pero sí he estado al lado de mujeres que han pasado por la experiencia de enfrentar este tipo de prejuicios. Mi actitud en esos momentos es de apoyo a las mujeres y he asumido un afrontamiento activo y positivo, mostrando desacuerdo en decisiones que son transversalizadas por un prejuicio de género.